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RTVV, «Crash» en Hollywood (Artículo publicado en LEVANTE-EMV)

Se está celebrando en Santa Mónica, Los Angeles, el American Film Market, el mercado de producción, distribución y comercio de productos audiovisuales más importante del mundo. Estoy en este mercado promocionando un producto valenciano y universal: El quinto jinete. De pronto llega el tsunami, RTVV cierra. En siete días que dura el evento, pasan por el hotel Loew de esta ciudad más de tres mil promotores de negocios, con una facturación que excede los mil millones de dólares. Aquí los minutos cuentan, y uno con sentido común no puede hacer otra cosa que vender, vender y vender.

Estoy en este mercado promocionando un producto valenciano y universal: El quinto jinete, una visión de la Primera Guerra Mundial, basada en Los cuatro jinetes del Apocalipsis, de Vicente Blasco Ibáñez, haciendo referencia a la novela proyectada y no escrita en la que el escritor previno las consecuencias de un mal cierre de la Primera Guerra, que conduciría inevitablemente a una conflagración de mayores dimensiones, la Segunda Guerra Mundial. Aguda descripción de la realidad, olfato para detectar grandes cambios en la sociedad y vender su producción, defensa de su ideario republicano y construcción de estructuras dramáticas sólidas, son algunos de los significantes que le hacen tan atractivo como sugerente, y de vigente actualidad ante la conmemoración de la Gran Guerra.

De pronto, un tsunami recorre las playas de Malibú. Me llega la noticia de que el presidente de la Generalitat Valenciana ha dicho que se cierra RTVV. Parece una torpeza a simple vista. Aquí, entre colegas españoles y medio centenar de emprendedores de todo el mundo surgía la pregunta: ¿cómo puede cerrar una televisión pública? ¿No existen los controles parlamentarios y legales para que esto no ocurra? Tras la caída de Terra Mítica y la Ciudad de la luz, ecos que todavía resuenan, ahora le toca el turno a RTVV. No se puede tener peor imagen que las empresas públicas zozobren, sean causantes de paro y menoscabo de la identidad cultural de una tierra tan próspera como emprendedora. ¿Qué va a ocurrir con el sector audiovisual de ese territorio.

Todas estas preguntas tienen una única respuesta: mala gestión. La confusión entre lo público y lo privado, que lleva a: corrupción, manipulación informativa, aniquilación de las libertades y, como consecuencia de todo ello, empobrecimiento de la democracia y de la economía local. El principio de la competencia y de las ventajas que ello comporta, economía próspera, mercado expansivo, sinergias, buena imagen y trabajo cualificado, son los ítems a recuperar. Ítems que están en múltiples ejemplos del empresariado valenciano.

Ahora, se quejan las asociaciones del sector audiovisual de su posición endogámica, cuando el mercado está para conquistarlo con las buenas prácticas y con el talento. Durante años, el sector ha vivido de espaldas al mercado, mirando hacia RTVV como la solución a todos sus problemas; es cierto que ha habido empresas que no lo han hecho, pero las que no lo hicieron, o no residen en la Comunitat Valenciana o han buscado posicionarse en otros mercados. El cierre de las empresas es debido a vivir al sol que más calienta, menos esfuerzo, menos medios, menos ambición emprendedora. ¿Cómo puede decir un presidente de una asociación sectorial que todo el tejido productivo va a cerrar porque cierra su principal cliente? ¿Es que solo hay uno?

¿Qué hacer con la televisión pública? Desde luego, no cerrarla y planificar a medio y largo plazo, 3 a 5 años, estableciendo la salida progresiva de trabajadores hasta las necesidades reales de la cadena: informativas y de producción local, que en ningún caso deberían superar los 300 trabajadores; sanear las cuentas poniendo en valor en el mercado su patrimonio productivo; dejar la gestión en manos de solvencia profesional reconocida; establecer un cupo progresivo, el que permita la cadena, de compras al sector audiovisual independiente bajo el criterio de competencia y de rating de audiencias, priorizando la lengua valenciana en cohabitación con la castellana; reestructurar los medios e instalaciones de la cadena, y de servicios auxiliares, mediante venta de instalaciones y equipos, adecuándolas a su tamaño.

Tomemos ejemplo de Blasco Ibáñez. Defendamos los principios de libertad y democracia, y como está haciendo la ciudadanía en estos tiempos difíciles, extendamos la riqueza de nuestra cultura más allá de nuestro territorio.

Enrique Viciano, CEO Buenpaso Films

Artículo de Opinión, Levante-emv, 14/11/ 2013

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